Mi historia en Valle Alto: Nueva Esperanza de Cuncumén

Era noviembre del año 1998 cuando surgió la idea de crear un grupo de adultos mayores en Cuncumén para participar de un viaje a Los Vilos que estaba organizando la Municipalidad. La actividad no era lejos, pero para muchos significó la primera experiencia disfrutando el mar. “Eran como niños saltando en el agua”, recuerda Óscar Bruna, paramédico de la posta local quien los acompañó durante varios años a los paseos. A partir de entonces nació la Agrupación Nueva Esperanza de Cuncumén.

Comenzaron reuniéndose en la posta, luego el Centro de Madres les prestó una sala. Con los años lograron construir una sede que tenía apenas 20 metros cuadrados. Entonces surgió el anhelo de tener un lugar más grande para las reuniones mensuales y las actividades que realizan para reunir fondos.

Hoy son 18 socios activos que se mantienen fieles. Mientras varios pueden llegar caminando a los encuentros, a otros son los hijos o nietos que los movilizan. Como sea, si pasan muchos días sin reunirse, empiezan a llamar a la presidenta para preguntar cuándo se juntarán. En cada tertulia no puede faltar el mate y alguna cosita para degustar. Sin pedirles, cada uno llega siempre con algo para compartir, lo mismo ocurre en cada paseo que hacen. Independiente del destino, las paradas en los viajes son seguidas y obligatorias para compartir algo de comer. “En el paseo se transforman, se olvidan de los achaques”, comenta el paramédico. Con entusiasmo se han aventurado a destinos como Arica, Tacna, Argentina, Pucón, Chillán, solo por nombrar algunos.

“Les hace muy bien estar en un grupo. Antes el adulto mayor era como un mueble, se ponía viejo y ahí quedaba, nadie lo tomaba en cuenta, ahora no. El adulto mayor sacó el habla y hace valer sus derechos”, comenta María Araya (70), Presidenta de la Agrupación, quien durante años estuvo tocando puertas para conseguir un nuevo lugar de reunión.

Fue a través de “Promueve”, iniciativa del Programa Somos Salamanca, alianza de colaboración entre Minera Los Pelambres, la Municipalidad de Salamanca y la comunidad, que lograron lo que tanto soñaban.

La Sociedad de Parceleros de Cuncumén les cedió terreno en comodato para la nueva construcción y la Junta de Vecinos los acompañó en todo el proceso. Juntos decidieron cómo sería la ampliación de la sede. Con la guía de Fundación Ciudad Emergente, validaron el diseño y la ampliación a 65 m2, la construcción del salón, baños, cocina y accesos con una rampa desde la calle.

Hoy esperan ansiosos la llegada de nuevos socios para compartir anécdotas y crear nuevos recuerdos. Rejuvenecer en cada actividad y seguir disfrutando de la vida en el Valle Alto del Choapa.

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